Sabes lo que facturas. Ahora sabe lo que cuesta fabricar cada cosa.
Fabricas y vendes: un taller, un estudio, una marca con su pequeña fábrica. Materiales al precio que pagaste de verdad, horas que ocurrieron de verdad, y dos costes al final: el que planeaste y el que salió.
Cada paso suma al número del final.
No es un margen sobre una suposición. Empieza en el precio de compra y termina en una cifra que puedes defender, contando por el camino los recortes, los rechazos y el material estropeado.
- 01El producto terminado está a la izquierda y, a su lado, de qué se compone.
- 02Cada rama muestra lo que añade al coste.
- 03Un material sin coste se señala, no se adivina.
El coste que planeaste y el coste que ocurrió.
Casi todos los sistemas te dan una cifra y la llaman verdad. En la distancia entre las dos es donde se va una temporada sin hacer ruido: un lote que tardó más de la cuenta, un porcentaje de merma que nadie actualizó, un proveedor que cambió el precio.
Recetas, pasos, talleres, horas.
- 01Cada talla y color tiene sus propios materiales.
- 02El coste previsto y el real, lado a lado.
- 03Los totales dicen «Parcial» hasta que cada material tiene coste.
Más detalle
Recetas y componentes
Un producto sabe de qué está hecho, envase incluido, y un cambio en un componente llega a todos los productos que lo llevan.
Órdenes de producción
Una orden reserva sus propios materiales, así que nada se promete dos veces y lo que falta se dice antes de empezar el trabajo.
Pasos y talleres
Varios talleres, varias ubicaciones y una ruta entre ellos. Saca un paso o mete otro sin rehacer el catálogo.
Las horas se convierten en salario
Las horas que se registran según ocurre el trabajo se convierten a la vez en la paga que se debe y en un coste del producto. Sin un segundo parte de horas que cotejar con el primero.
Un stock que cuadra
Una cifra por artículo. Una orden de producción consume, un envío da salida, una devolución lo repone, y tus canales leen ese mismo número.
Compras que siguen a la demanda
El stock por debajo del horizonte que fijes genera un pedido de compra ya preparado, esperando tu sí por Telegram, Slack o correo.
Reorganiza el modelo de producción en una frase.
Sacar un paso, convertir una línea en un material con su propio consumo, reapuntar todas las recetas que lo usaban. En cualquier otro sitio esto es un proyecto con una reunión incluida.
Costeado como lo costearía tu asesoría.
Dos preguntas deciden si una cifra de coste vale algo: cómo se valora el inventario y qué unidades se consumen primero. Las dos las eliges tú, y el sistema las respeta en todas partes.
- 01Elige el periodo en la línea de tiempo.
- 02Elige cuándo cuentan los ingresos: al vender, al facturar o al cobrar.
- 03Cada línea muestra el periodo anterior para comparar.
Más detalle
Primero el coste más antiguo (FIFO), o coste medio
Elige cómo se valora el inventario y todos los movimientos lo siguen: entradas, consumos, traspasos y bajas por igual. La cifra que te pide tu asesoría es la cifra que el sistema ya tiene.
Primero lo más antiguo, o lo que antes caduca
Primero el stock más antiguo, o primero el que tiene la caducidad más cerca. Para cualquier cosa con vida útil, la segunda regla es lo que impide que buen material se pase de fecha en silencio detrás de entregas más nuevas.
Un coste que puedes defender
Materiales al precio que pagaste ese día, mano de obra de las operaciones realmente terminadas, gastos generales donde tú los imputes. Previsto frente a real, por orden de producción y con la diferencia explicada.
Mira lo que lleva el taller antes de decir que sí.
La fecha que le das a un cliente vale lo que sepas de lo que el taller ya lleva encima. Keelvy dibuja cada orden de producción en un calendario, muestra la carga de cada máquina, señala la más justa y cuenta el tiempo que las cosas se pasan esperando entre operaciones.
Ese mismo calendario te dice qué comprar y cuándo, para que el material llegue antes de que la serie lo necesite y no tres días después.
El mismo ingrediente, con distinta concentración según el proveedor.
Un colorante al 4 % de un proveedor y al 6 % de otro hace lo mismo con distinta dosis. La mayoría de los sistemas te obligan a bifurcar la receta, y a partir de ahí mantienes dos de todo.
Aquí la receta sigue siendo una. La diferencia está en el propio ingrediente: un ajuste que dice cómo se usa el material de ese proveedor concreto. Así el consumo, el coste y el resultado final se ajustan solos según qué bidón esté abierto, y nadie tiene que acordarse.
Comercia contigo mismo y que los libros cuadren.
Una sociedad que fabrica y otra que vende. Una sociedad local y otra de exportación. Llévalas como sociedades distintas dentro de un mismo espacio de trabajo y mueve mercancía entre ellas como operaciones reales: con documentos por las dos partes, el coste trasladado correctamente y una vista de grupo que no cuenta dos veces lo que te has vendido a ti mismo.
¿Qué lotes entraron en ese pedido?
Respondido en segundos, junto con todos los demás sitios a los que fueron esos lotes. Lotes, caducidades y respuestas de retirada vienen incluidos en Retailer, Business y Scale, y para quien hace cosmética, alimentación o suplementos son la diferencia entre una mala tarde y un mal trimestre.
Cada entrega que entra trae su lote. La producción consume lotes en el orden que tú elijas, y cada lote terminado conserva la genealogía de lo que lleva dentro, así que el aviso de retirada de un proveedor se convierte en una lista de pedidos, clientes y stock afectados en lugar de tres días de hoja de cálculo.
Trae tu receta más difícil. La construimos contigo.
Lo montas tú. Paga el año y te sale más barato.
